Situado en una llanura aunque rodeado de sierras y barrancos, a los pies de la emblemática montaña del Cavall Verd también conocida como del Pop, y junto al río Xaló o Gorgos, se encuentra Benigembla. Este pequeño pueblo posee poco más de 600 habitantes, de los que un alto porcentaje de procedencia extranjera, especialmente británica.
La tranquilidad del lugar, un entorno natural privilegiado, las excelencias de una climatología con temperaturas suaves en invierno y las enormes posibilidades para la realización de diferentes deportes de montaña atraen anualmente a numerosos visitantes amantes del turismo activo en contacto con la naturaleza. De este modo, la tradicional economía agrícola del municipio, basada especialmente en los cítricos, vides y viñas, se compagina en la actualidad con la turística y de servicios. Son típicas las antiguas masías con sus rius raus donde antaño se secaban las uvas pasas que se embarcaban desde Denia a toda Europa.
Dada a su escarpada orografía, Benigembla, al igual que toda la Vall del Pop, ofrece grandes posibilidades para el senderismo, cicloturismo, escalada y oros deportes de aventura como por ejemplo el parapente. Existen diferentes rutas señalizadas con distintos grados de dificultad para todo tipo de personas y edades, que discurren entre bancales, carrascales, hierbas aromáticas y en las que se puede disfrutar de unas espectaculares vistas del valle. Entre ellas, se encuentra la de la Penya Blanca o la ascensión a la cima del monte Cocol de 1047 metros. Otros lugares de interés son el Paratge del Llavador, los barrancos d’Alcaina, Galistero y de l’Almadich, la Cova Roja, la Cova de la Cistella, la Cova de l’Hedrera, la Font Roja, les Fonts de Dalt i de Baix.
Además, en el municipio hay una zona de acampada equipada con duchas, piscina, zona de barbacoa, frontón o lavadero entre otros servicios. En el lugar también se puede encontrar un parque infantil y una casa rural.
Benigembla
Pero además del patrimonio natural, Benigembla es poseedora de una interesante herencia arquitectónica. En este sentido, existen diferentes edificios en el casco urbano que hay que visitar como la Iglesia de San José. Este templo de estilo neoclásico, que data del siglo XVIII, posee un espléndido campanario barroco con tres campanas. Otra de las construcciones de importancia y atractivo turísitico es el Sindicat. Fue construido en 1925, es de estilo neoclásico con elementos del barroco francés. Hoy en día se utiliza como centro cultural. También son dignos de mención los muros del río, construidos hace casi un siglo.
En lo que respecta al patrimonio gastronómico, Benigembla propone al visitante probas algunos de sus típicos platos como arroz caldosos con alubias, cardos y nabos, cocas con distintos ingredientes, sobrasada y diferentes embutidos, entre otros. Y por supuesto, todo regado con vino de la zona.
Al igual que en muchos pueblos de la Marina Alta alicantina, son tradicionales los cestos y artículos de palma.