Rodeado de las montañas de la Serrella, Aixortá, Forat Negre y Alfaro se encuentra Castell de Castells. Este recóndito pueblecito en el límite de la Marina Alta, apenas roza los 500 habitantes. No obstante aunque pequeño tiene mucho que ofrecer al visitante.Así, en honor a su nombre, en la cima de la impresionante Peña del Castellet, a 1050 metros de altura, en una roca de complicado acceso se conservan las ruinas de un antiguo castillo musulmán. Esta fortaleza, construida para hacer frente a los combatientes cristianos, fue uno de los últimos reductos desde donde los moriscos se enfrentaron sin éxito a las huestes de Jaime I, en el siglo XIII. Finalmente, en la batalla de Petrancos, cayeron derrotados, pasando así el pueblo a manos de la Corona de Aragón.

Justamente, en el llamado Pla de Petrancos se encuentra uno de los yacimientos prehistóricos más destacados del llamado Arte Levantino, considerado como uno de los conjuntos de arte rupestre de mayor importancia del mundo. De hecho está declarado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. Está situado en el Barranc de Malafi y fue descubierto en 1980. Se cree que en los tiempos en los que se realizaron las pinturas, el lugar era un santuario en los que estos primitivos alicantinos representaron imágenes sobre sus creencias. La fertilidad, el ciclo agrícola o los vínculos familiares, son algunas de las temáticas sobre las que versan los dibujos. El lugar es de obligada visita, ya que además de conocer estas excelentes muestras de arte del Neolítico, se podrá disfrutar de un maravilloso paisaje con unas vistas excepcionales.

Para comprender todo este legado cultural y conocer a fondo las tradiciones de vida de este pequeño municipio y los demás los pueblos que conforman la Mancomunitat de la Vall del Pop, nada mejor que acudir a la Sala de Arte Rupestre y el Museo Etnológico ubicado en el pueblo.

En Castell de Castells además de existir una buena oferta de alojamientos, cuenta con el Castellet. Se trata de una zona de acampada de 20.000 metros cuadrados con cabañas, duchas y barbacoas, desde donde se divisan los restos del antiguo castillo árabe. Para disfrutar de esta naturaleza, hay diferentes rutas con distintos grados de dificultad para realizar cicloturismo y senderismo. Una de ellas parte desde esta zona hasta la fortaleza. Allí, desde lo más alto, la panorámica que se observa es ya de por sí un premio al esfuerzo realizado.

En lo que respecta al patrimonio gastronómico, la localidad ofrece una serie de recetas tradicionales como los “mintxos con farinetes i borra”, la “salmorra” adobada con todo tipo de hierbas aromáticas de las montañas y el “puchero”, entre otras. También es típico de la zona el “cous-cous”, plato que fue importado de Argelia por emigrantes. No hay que olvidar probar los excelentes vinos de la zona.

Antes de abandonar Castells de Castells y como recuerdo de la que seguro que será una estancia inolvidable, el visitante puede comprar cestos, capazos y artículos artesanos de palma.