El pintoresco pueblo de Lliber ofrece al visitante un entorno natural de espectacular belleza en el que la llanura y la montaña se encuentran en perfecta simbiosis. Un lugar, cuyas bondades ya eran conocidas siglos atrás como evidencian los restos encontrados de un poblado ibero y también su posible origen en unavilla romana,llamada “praedium Liberii”(finca de Liberius) de la que procedería su gentilicio.

Durante la Edad Media y el Renacimiento estuvo habitado por musulmanes, al igual que los pueblos de alrededor, hasta su expulsión en 1609. Actualmente, sus atractivos siguen seduciendo a foráneos, ya que esta pequeña localidad agrícola del interior de la Marina Alta situada junto al curso del río Xaló, ha visto aumentada su demografía gracias a la presencia de una importante población extranjera, que compone más del sesenta por ciento del vecindario.

Lo escarpado de su paisaje con sus desniveles y barrancos no ha sido impedimento para que Lliber se haya dedicado a lo largo de su historia a la agricultura. Gracias al sistema de bancales en aterrazamiento con piedras, en su término municipal se encuentran cultivos de almendros, vides y naranjos. Reconocidas son sus uvas pasas con las que se fabrica su famoso moscatel. Con el paso de los años, esta actividad se ha convertido en un importante atractivo turístico para los amantes de la naturaleza y el entorno rural. En este sentido, es imprescindible recordar la existencia de la ruta de los rius raus. En estas típicas construcciones con arcos se hacía la pasa. En Lliber se pueden encontrar en la falda de la montaña y en la partida denominada de Els Cairons.

Asimismo, otra de las rutas es la de la Fuente de Aixa. Discurre entre un angosto valle entre montañas que recoge las aguas que descienden del castillo de Aixa. Todavía quedan vestigios de cuando en el lugar había huertas.

Otro de los senderos que ofrecen gran atractivo por sus magníficas vistas desde el valle hasta la costa es el del barranco del Cau. En este trayecto se puede admirar los bancales en aterrazamiento realizados con la técnica de la piedra en seco. Otras rutas recomendables son las de Avenc, la Penya Rotja, Montanya Llarga, Marnes, Agres y Gorgos.

En lo que respecta a los edificios emblemáticos del casco histórico, cabe destacar la Iglesia de San Cosme y San Damián, construida en el siglo XVII. También, son dignas de mención las fachadas de sus casas realizadas con piedra seca.

Por su parte, la gastronomía del lugar es la típica de los pueblos de la Vall del Pop. Así, se pueden encontrar excelentes embutidos, sobrasada, cocas, empanadillas de boniato y “casola al forn”, entre otros platos. Por supuesto, sin olvidar los excelentes vinos blancos, tintos, moscatel y cava.